Ir al contenido principal

Jugando con el peligro (Parte 1)


    No sé si fue debido a lo difícil que es para mi contar esta historia, por el miedo que tengo de abrir una puerta que ya consideraba cerrada, pero ayer se me hizo complicado empezar y muy conscientemente decidí tomarme un descanso, sin embargo hoy pensé "eventualmente voy a tener que hablar de este tema si quiero retomar el hilo desde donde lo dejé". Bueno, pues ya no puedo darle más vueltas al asunto, así que aquí vamos...

------

    Me encontraba en mi segundo-tercer año de Universidad cuando empecé a salir con un grupo de chicos que me había presentado una amiga a la que en adelante llamaremos Fey (advierto que mi imaginación no da para inventar nombres, así que he decidido cambiar los reales por nombres de cantantes). A Fey la había conocido mi amiga Gwen en primer año y poco a poco fuimos consolidando un buen equipo entre las tres, antes de eso Fey estaba acostumbrada solo al trato con chicos y ya nos había presentado a un grupo de ellos con los que empezamos a salir durante el segundo año de Universidad, pero con ese primer grupo ni Gwen, ni yo nos sentíamos cómodas. Eran muy jóvenes y nada atentos, en mi mente los veía como cocodrilos, siempre al asecho del momento oportuno para ver a cual de nosotras se llevaban al lago. De modo que cuando conocimos al segundo grupo de chicos, mi amiga Gwen y yo no teníamos muy buenas expectativas.

    Para bien, este otro grupo nos sorprendió, pese a que tenían muy clara la dinámica entre hombres y mujeres solteros, nunca intentaban ponernos en peligro a nosotras, ni estaban al asecho a ver quien caía primero, realmente con la mayoría nos sentíamos como si estuviéramos saliendo con nuestros hermanos, por eso decidimos quedarnos en él y para fortuna nuestra conocimos a grandes personas con las que aun hoy nos vemos en momentos importantes.

    Un día, salimos a celebrar el cumpleaños de uno de ellos con el que mi amiga Gwen había decidido empezar a entablar una relación extraña y digo extraña porque en el día no se veían, ni se hablaban, pero cuando más tarde salíamos con ellos, mi amiga decidía tomar, besarlo y luego hablar toda la noche con él (por ese tipo de aspectos es que resalto que nunca nos sentimos en peligro). A este chico lo llamaremos Anthony.

    Anthony nos invitó a celebrar su cumpleaños e inmediatamente Gwen me pidió que fuera como su chaperona y que le ayudara a evitar caer en la tentación de la rutina, beso-conversación de toda la noche, con él. Así lo hice y llegamos al punto de encuentro esa noche, cuando los saludé a todos me di cuenta que no reconocí a uno de ellos, se llamaba Marc. Marc había estado de novio durante 5 años y esa era su primera salida como soltero (o bueno, eso era lo que yo pensaba). En principio no me llamó para nada la atención y además, yo estaba comprometida en una tarea, evitar que mi amiga Gwen terminara cayendo en su rutina.

    Luego de estar un tiempo en el primer lugar, fuimos a un segundo lugar donde se supone íbamos a bailar, mi amiga Gwen me informó que no iba a tomar, por lo que me sentí en la libertad de dejar mi papel de chaperona y empezar a probar un licor que no conocía, en menos de nada empecé a sentir el efecto y en mi mente lo único que quería hacer era salir a bailar. Estaba en la pista de baile y sin esperarlo, terminé en brazos de Marc, en un segundo ya nos estábamos besando. De esa noche recuerdo fragmentos desde ese momento, muy a mi fortuna nos habíamos intercambiado papeles y la que se terminó encargando de cuidarme fue Gwen, quien se divirtió muchísimo contándome al otro día cómo Marc y yo no nos habíamos vuelto a despegar en toda la noche. Me contó también cómo estuvo pendiente de que no nos fuéramos a otro lugar y cómo al final de la noche le pedí a ella que nos fuéramos a casa, antes de que cometiera alguna locura.

    Al otro día compartimos la historia con Fey, quien no había podido asistir al evento y en un segundo, Fey se encargó de pinchar mi globo, me confirmó que Marc seguía de novio con la chica con la que ya llevaba 5 años, que además era una mujer maravillosa a la que muchos querían, por tener un buen corazón. Decepcionada, decidí que era mejor no volver a retomar ese rumbo en las próximas salidas.

    Dejamos de vernos, Marc era ya solo una anécdota, pasaron tres meses y nos preparábamos para el cumpleaños de Fey, mi única expectativa de esa noche era poder divertirme. Lamentablemente, pese a mis intentos de alejarme, Marc siempre terminaba rosando mis manos en la pista de baile, buscándome de manera sutil, hasta lograr atraparme de nuevo...y esa se volvió nuestra rutina, a partir de ahí en cada salida en la que nos veíamos, nos saludábamos, nos separábamos, tomábamos, me rozaba las manos, los hombros, el cabello y acto seguido terminábamos besándonos apasionadamente. No podíamos detenernos, ni nos separábamos, salvo en el momento en el que yo me dirigía de nuevo a casa siempre acompañada de mi amiga Gwen, quien durante meses evitó que nuestra relación con Marc avanzara más allá de eso, ¡por fortuna!

    Habíamos durado bastante en esta rutina por lo que yo pude anticipar mis noches de fiesta durante al menos 5 o 6 meses. Una noche nuestra rutina cambió.

    Estábamos en un lugar cercano a la Universidad con todos mis nuevos amigos, Gwen, Fey y una chica a la que llamaremos Alanis, no la conocía mucho por lo que me confundió un  poco cuando ella comenzó a empujarme de manera sutil y no tan sutil mientras bailaba con uno de mis amigos, Marc era más consciente que yo de lo que pasaba y me sugirió que nos fuéramos de inmediato, obviamente pensé "no way" pero rápidamente me aclaró que simplemente me acompañaría a casa. Como no había tomado nada y ya se estaba haciendo un poco tarde accedí, sin pensar tampoco en lo incómodo que podría haberse vuelto la situación, pues nunca antes nos habíamos puesto a hablar y de repente, Marc me sugirió que en lugar de tomar un transporte camináramos a casa.

    El trayecto duró una hora y media.

    Fue la mejor hora y media de mi vida hasta ese momento, no podía entender cómo podía sentir tanto feelling con alguien con el que nunca había intercambiado palabras durante meses, más allá del acostumbrado intento de Marc de siempre llevarme a su casa o a otro lugar luego de cada fiesta y mi usual respuesta tipo "debo regresar a casa con Gwen, lo siento".

    Marc era muy bueno escuchando y yo, que hasta ese momento me tildaba de introvertida, terminé contándole toda mi vida, mis sueños y metas por cumplir. Debo aclarar que nunca me sentí, ni me he sentido tan escuchada que con Marc. Creo que fue ese aspecto el que me terminó de acercar a él y afianzar nuestra química, al final, tener química con alguien bajo mi experiencia es bastante difícil. No me refiero a esa química que se traduce solo en ganas o deseo, me refiero a la electricidad que sientes en tu cuerpo cuando esa persona te roza el dorso de la mano o el cuello. Esa electricidad que convierte tu cuerpo en un imán, esa que te impide pensar con claridad y decir que no cuando es necesario.

    Hasta aquí dejaré la historia, porque es mejor ir por partes, ese día empezamos algo que jamás hubiera imaginado que nos costaría tanto soltar, esa hora y media fue nuestro inicio, pues como toda historia, esta tuvo un comienzo, un desenlace (del que hablaré mañana)…y un final.

¡Hasta entonces!

Comentarios

Entradas populares de este blog

Giratiempo

Cerró sus ojos para volver a limpiarse las lagrimas y de repente, al abrirlos nuevamente, se dio cuenta que ya habían pasado dos años desde la ultima vez que lo había visto con vida. El tiempo al parecer había dado un nuevo salto, dejándola tan confundida como siempre. Se levantó del suelo, cuando su cabeza dejo de dar vueltas y observó a su al rededor; parecía el mismo escenario pero totalmente distinto. Sus pensamientos eran extraños, de seguro por el giratiempo que siempre tenía este efecto en ella, en ocasiones, incluso le generaba jaqueca o sensaciones de ahogo que duraban cierto tiempo. En una oportunidad, había tenido que durar varias semanas con la cabeza agachada mientras caminaba, solo para cerciorarse de que sus pies seguían tocando el suelo y moviéndose con sincronía, uno tras otro, obedeciendo tal vez a un instinto mucho más fuerte que su razón. Esperó unos minutos mientras se adaptaba al cambio y reflexionó sobre los ultimos hechos de los cuales tenía absoluta certeza...

Giratiempo

En realidad no ha pasado mucho tiempo desde la ultima vez que te vi...pero es increíble cómo los días se suelen detener en un instante y luego no parecen avanzar hasta que volvemos a ver a la persona amada; entonces, nuestro corazón de nuevo da un salto, un pequeño latido que, al igual que las manecillas del reloj, pone en marcha la maquinaria encargada de bombear sangre a nuestro pecho y avivarnos, ponernos en movimiento, recordarnos quiénes somos y quiénes hemos sido junto a este personaje que nos colma de vida el corazón y la razón, afianza nuestras ideas, nos llena de valor y coraje, hace crecer el frenesí a través del silencio y la oscuridad que una vez nos invadió, haciéndonos olvidar de lo malo, recordando sólo lo bueno, los antiguos buenos tiempos, los mejores milagros, en fin...Ayudándome a recordar todas las veces en las que fui feliz a tu lado... Mi mente es un manicomio ahora, no logro descifrar qué es lo que pasa al interior, por qué me siento tan extraña, tan satisfecha...

Tal vez...

En algún momento de mi vida, luego de tanto sufrir, creo que dejé de sentir. Realmente siento que perdí algo muy importante y profundo que habitaba dentro de mí, siento que perdí lo mejor de mí misma, siento, que en estos momentos debería sentir al menos algo, una tristeza, un dolor, un miedo, un poco de amor…pero realmente ya no siento nada. Lo peor de todo, es que me he venido dando cuenta que esto solo ocurre con el resto del mundo, porque en mis entrañas aun sigue latente ese pequeño chip, que se activa cada vez que te tengo cerca, cada vez que te recuerdo en las manos de otra persona, en su postura, en sus ideas, en su altura, en su voz…solo cuando te veo en otros, logro volver a sentir algo de amor….y cuando te veo a ti…cuando te veo a ti todo se trasforma. Siento tantas cosas que me hacen pensar que, seguramente aquello que sentía en otros, en realidad era una vil copia del sentimiento original, que hace parte de mi hace tanto tiempo, que ya ni recuerdo cuándo fue que dejé de in...