Como todos los días, me detengo en la parada de autobús, esperando no pensar en ti este día. Subo y me siento, en el único lugar en el que sé que podré ponerme a prueba, para confirmar que efectivamente ya no estas en mi. Durante el recorrido miro por la ventana, haciendo una lista mental sobre los lugares en los que te veía diariamente; compruebo que aunque te imagino allí, tu recuerdo ha adquirido la forma de un fantasma, que se extingue cada día un poco más y reafirmo mi idea de que el dolor ya no está. El autobús se detiene para dar un giro y en esos momentos, percibo con sorpresa un olor familiar, que ha estado invadiendo el ambiente sin que me hubiera dado cuenta, es una esencia que me devuelve en el tiempo y con temor trato de aguantar la respiración para no dejarla entrar en mi sistema. Lo logro por unos segundos, pero la sorpresa me ha impedido aspirar suficiente aire puro, para poder aguantar más tiempo. Así que me rindo, suponiendo que no será tan malo como otras veces.....
Este es un ejercicio de escritura y memoria, dos de mis grandes habilidades, aunque sé que en ninguna soy realmente buena o lo suficiente. Siéntanse libres de comentar y compartir, este sitio tan mio, también es de todos.