Cerró sus ojos para volver a limpiarse las lagrimas y de repente, al abrirlos nuevamente, se dio cuenta que ya habían pasado dos años desde la ultima vez que lo había visto con vida. El tiempo al parecer había dado un nuevo salto, dejándola tan confundida como siempre.
Se levantó del suelo, cuando su cabeza dejo de dar vueltas y observó a su al rededor; parecía el mismo escenario pero totalmente distinto. Sus pensamientos eran extraños, de seguro por el giratiempo que siempre tenía este efecto en ella, en ocasiones, incluso le generaba jaqueca o sensaciones de ahogo que duraban cierto tiempo. En una oportunidad, había tenido que durar varias semanas con la cabeza agachada mientras caminaba, solo para cerciorarse de que sus pies seguían tocando el suelo y moviéndose con sincronía, uno tras otro, obedeciendo tal vez a un instinto mucho más fuerte que su razón.
Esperó unos minutos mientras se adaptaba al cambio y reflexionó sobre los ultimos hechos de los cuales tenía absoluta certeza: sus ojos a través del espejo, la sonrisa torcida, su nuca mientras giraba la cabeza para encontrarse con la mirada azul cielo que la llamaba en silencio, sus manos entrelazadas, mientras los dedos de ambos hacían dibujos imaginarios en la palma del otro...Luego siguieron los más difíciles de recordar: la llamada, su voz irónica al teléfono, la que utilizaba para calmar el ambiente cuando sabía que algo andaba mal, el color amarillo del vehículo en el que la recogió para llevarla a casa, el pavimento frío en el que se sentaron para hablar hasta concluir que no había otra salida, el silencio triste en el taxi de vuelta a su apartamento luego del final, las figuras que formaban las gotas de agua cuando se deslizaban por la ventana del auto, una ultima mirada y finalmente, el absoluto silencio que fue su ultimo adiós.
Cuando terminó de repasar las imágenes estaba muda, triste y con el dolor de siempre, la punzada del lado central-izquierdo del pecho menos mal ya no se sentía como las primeras veces, cuando el dolor era tal, que la hacía llegar a pensar que en cualquier instante iba a terminar por detener su corazón.
Recuperando la compostura, volvió a observar el antiguo/nuevo lugar y una pequeña esperanza tan repetitiva como inoportuna, volvió a brillar en alguna parte de su mente, insinuándole que tal vez él estaría escondido por ahí, teniendo la posibilidad de volverlo a hallar. Pero no era así, lo sabía incluso antes de que sus ojos, en un movimiento inconsciente pero común, volvieran a realizar una vista detallada del sitio en el que se encontraba. Luego de esta tercera inspección, concluyó que era inútil continuar con lo mismo, así que decidió empezar a caminar; como siempre, los primeros pasos fueron los más difíciles, llevándola a intentar caerse varias veces, pero luego del cuarto tropiezo pudo sentir confianza de nuevo y se decidió a no continuar mirando hacia abajo, para no terminar como aquella vez, hacía ya tantos meses.
Mientras se disponía a salir a la calle, recordó una ultima cosa, la promesa que siempre se hacía de no volver a recordarlo, promesa que por supuesto incumplía cada vez que el giratiempo hacia de las suyas y la llevaba de nuevo a olvidar en qué época se hallaba, preguntándose si acaso había dado un paso adelante o un paso atrás en el tiempo, confundiéndola de nuevo y haciéndola sentir ajena a sus propios recuerdos. Nunca había podido descifrar cómo detener ese aparato, activado por error un día en el que deseó con todas sus fuerzas volver a reconstruir todo lo vivido y que desde ese momento había estado jugando con su mente, entrando en sus ideas, llevándola al abismo de la desesperación.
Consultó a todos aquellos con los que tuvo confianza suficiente para contar su historia y aun así, ninguno pudo llegar a ayudarla, nadie había tenido contacto antes con ese artefacto, por lo que temían que al tocarlo pudiera llegar a adherírseles, jugando con sus mentes también. Así que se dedicó por cuenta propia a encontrar una salida, inútilmente, pues cada vez que intentaba abrirlo para descifrar su secreto, el giratiempo volvía a dar varias vueltas al revés y nuevamente, el mundo se desvanecía bajo sus pies; la voz del hombre al que no encontraba por más vueltas que diera este extraño reloj, volvía a aparecer, tan vívida como antes, invadiéndola y mareándola, llevándola al inicio de esta historia, una y otra y otra vez...
Se levantó del suelo, cuando su cabeza dejo de dar vueltas y observó a su al rededor; parecía el mismo escenario pero totalmente distinto. Sus pensamientos eran extraños, de seguro por el giratiempo que siempre tenía este efecto en ella, en ocasiones, incluso le generaba jaqueca o sensaciones de ahogo que duraban cierto tiempo. En una oportunidad, había tenido que durar varias semanas con la cabeza agachada mientras caminaba, solo para cerciorarse de que sus pies seguían tocando el suelo y moviéndose con sincronía, uno tras otro, obedeciendo tal vez a un instinto mucho más fuerte que su razón.
Esperó unos minutos mientras se adaptaba al cambio y reflexionó sobre los ultimos hechos de los cuales tenía absoluta certeza: sus ojos a través del espejo, la sonrisa torcida, su nuca mientras giraba la cabeza para encontrarse con la mirada azul cielo que la llamaba en silencio, sus manos entrelazadas, mientras los dedos de ambos hacían dibujos imaginarios en la palma del otro...Luego siguieron los más difíciles de recordar: la llamada, su voz irónica al teléfono, la que utilizaba para calmar el ambiente cuando sabía que algo andaba mal, el color amarillo del vehículo en el que la recogió para llevarla a casa, el pavimento frío en el que se sentaron para hablar hasta concluir que no había otra salida, el silencio triste en el taxi de vuelta a su apartamento luego del final, las figuras que formaban las gotas de agua cuando se deslizaban por la ventana del auto, una ultima mirada y finalmente, el absoluto silencio que fue su ultimo adiós.
Cuando terminó de repasar las imágenes estaba muda, triste y con el dolor de siempre, la punzada del lado central-izquierdo del pecho menos mal ya no se sentía como las primeras veces, cuando el dolor era tal, que la hacía llegar a pensar que en cualquier instante iba a terminar por detener su corazón.
Recuperando la compostura, volvió a observar el antiguo/nuevo lugar y una pequeña esperanza tan repetitiva como inoportuna, volvió a brillar en alguna parte de su mente, insinuándole que tal vez él estaría escondido por ahí, teniendo la posibilidad de volverlo a hallar. Pero no era así, lo sabía incluso antes de que sus ojos, en un movimiento inconsciente pero común, volvieran a realizar una vista detallada del sitio en el que se encontraba. Luego de esta tercera inspección, concluyó que era inútil continuar con lo mismo, así que decidió empezar a caminar; como siempre, los primeros pasos fueron los más difíciles, llevándola a intentar caerse varias veces, pero luego del cuarto tropiezo pudo sentir confianza de nuevo y se decidió a no continuar mirando hacia abajo, para no terminar como aquella vez, hacía ya tantos meses.
Mientras se disponía a salir a la calle, recordó una ultima cosa, la promesa que siempre se hacía de no volver a recordarlo, promesa que por supuesto incumplía cada vez que el giratiempo hacia de las suyas y la llevaba de nuevo a olvidar en qué época se hallaba, preguntándose si acaso había dado un paso adelante o un paso atrás en el tiempo, confundiéndola de nuevo y haciéndola sentir ajena a sus propios recuerdos. Nunca había podido descifrar cómo detener ese aparato, activado por error un día en el que deseó con todas sus fuerzas volver a reconstruir todo lo vivido y que desde ese momento había estado jugando con su mente, entrando en sus ideas, llevándola al abismo de la desesperación.
Consultó a todos aquellos con los que tuvo confianza suficiente para contar su historia y aun así, ninguno pudo llegar a ayudarla, nadie había tenido contacto antes con ese artefacto, por lo que temían que al tocarlo pudiera llegar a adherírseles, jugando con sus mentes también. Así que se dedicó por cuenta propia a encontrar una salida, inútilmente, pues cada vez que intentaba abrirlo para descifrar su secreto, el giratiempo volvía a dar varias vueltas al revés y nuevamente, el mundo se desvanecía bajo sus pies; la voz del hombre al que no encontraba por más vueltas que diera este extraño reloj, volvía a aparecer, tan vívida como antes, invadiéndola y mareándola, llevándola al inicio de esta historia, una y otra y otra vez...
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