En realidad no ha pasado mucho tiempo desde la ultima vez que te vi...pero es increíble cómo los días se suelen detener en un instante y luego no parecen avanzar hasta que volvemos a ver a la persona amada; entonces, nuestro corazón de nuevo da un salto, un pequeño latido que, al igual que las manecillas del reloj, pone en marcha la maquinaria encargada de bombear sangre a nuestro pecho y avivarnos, ponernos en movimiento, recordarnos quiénes somos y quiénes hemos sido junto a este personaje que nos colma de vida el corazón y la razón, afianza nuestras ideas, nos llena de valor y coraje, hace crecer el frenesí a través del silencio y la oscuridad que una vez nos invadió, haciéndonos olvidar de lo malo, recordando sólo lo bueno, los antiguos buenos tiempos, los mejores milagros, en fin...Ayudándome a recordar todas las veces en las que fui feliz a tu lado...
Mi mente es un manicomio ahora, no logro descifrar qué es lo que pasa al interior, por qué me siento tan extraña, tan satisfecha y feliz y a la vez, tan ajena, tan salida de mi misma, tan...sola...y ni si quiera en el mal sentido ¿qué me sucede? Soy una loca desquiciada cuando no estoy contigo. Corro a través de las calles buscándote, buscándonos, tratando de no olvidarte, de recordarte con finos detalles, de maravillarme con cada viejo/nuevo recuerdo que logro rescatar de las sombras...recuerdos que no creía haber guardado lo suficientemente bien, pero que ahí están, manteniendo viva la llama que ahora sólo parece ser un pequeño hilo de luz, que pese al tiempo y al espacio, continúa brillando a través de las sombras como si mantuviera la esperanza de que aquellos tiempos, ahora congelados por el hielo, volvieran a repetirse, llegando a derretirse por el calor de esa pequeña llama.
Lo peor es que se supone que ya acepté la perdida, la superé; ya reconocí que no soy la misma de antes, que merezco y exijo ser tratada con mucho mas respeto del que alguna vez me ofreciste. Se muy bien quién soy ahora y lo mucho que he crecido, cambiando en todos los planos de mi vida, pero, por alguna extraña razón aun te sigo recordando con total viveza. Aun se siguen deteniendo las horas cuando no te veo, aun me sigue doliendo el pecho (pese a que ya sólo sea una pequeña punzada) cuando me llegan noticias tuyas, noticias que no me interesa escuchar en absoluto, porque no necesito saber que estas con alguien, que eres feliz; incluso si no me llegaran esas informaciones sabría que lo eres, porque te conozco, naciste y creciste así, nada te afecta lo suficiente y si te afecta lo suprimes, por eso me suprimes cada vez que te recuerdo que sólo somos amigos y que ya nada va a volver a suceder entre los dos; me suprimes de tu vida y de tu corazón porque sientes que he ganado, como si esto fuera una guerra en la que hubieran vencedores. ¿Acaso no te has dado cuenta? todos hemos sido vencidos, nos han acribillado, hemos muerto, nos hemos rendido, fracasamos en nuestro intento de formar algo distinto: un amor alimentado por la libertad.
Me sorprendo estupidamente, al darme cuenta que aun me logras hacer poner de rodillas cada vez que te respiro en vida, ¿cómo puedo pensar que te he superado, cuando cada noche te sigo llorando y recordando al menos una vez al día? Acabaste conmigo y lo sabes, lo peor es que sé que te regocijas, porque tu eres de los que se regocijan al creerse vencedores, conquistadores del terreno roto y baldío que alguna vez fue un corazón vivo...No quiero irme más allá de esta linea, puesto que sé hacia donde conduce y en qué acabara este viejo/nuevo escrito, tan repetitivo como todos los demás.
Ojala algo de esto tuviera sentido, pero cuando pienso en el futuro ahora, solo veo sombras y se que todo esto es gracias a ti, a tu recuerdo, a la pequeña esperanza que me mantiene con vida, hasta que finalmente me rinda de esconderme y te vuelva a ver. Entonces, las manecillas del reloj volverán a girar del lado contrario (siempre del lado contrario), pondrán mi mundo de cabeza y se detendrán nuevamente, una vez te hayas ido, dejándome de nuevo hecha trocitos en el suelo, como un rompecabezas que tendré que volver a juntar y finalmente, todo volverá a empezar gracias a este giratiempo...
Mi mente es un manicomio ahora, no logro descifrar qué es lo que pasa al interior, por qué me siento tan extraña, tan satisfecha y feliz y a la vez, tan ajena, tan salida de mi misma, tan...sola...y ni si quiera en el mal sentido ¿qué me sucede? Soy una loca desquiciada cuando no estoy contigo. Corro a través de las calles buscándote, buscándonos, tratando de no olvidarte, de recordarte con finos detalles, de maravillarme con cada viejo/nuevo recuerdo que logro rescatar de las sombras...recuerdos que no creía haber guardado lo suficientemente bien, pero que ahí están, manteniendo viva la llama que ahora sólo parece ser un pequeño hilo de luz, que pese al tiempo y al espacio, continúa brillando a través de las sombras como si mantuviera la esperanza de que aquellos tiempos, ahora congelados por el hielo, volvieran a repetirse, llegando a derretirse por el calor de esa pequeña llama.
Lo peor es que se supone que ya acepté la perdida, la superé; ya reconocí que no soy la misma de antes, que merezco y exijo ser tratada con mucho mas respeto del que alguna vez me ofreciste. Se muy bien quién soy ahora y lo mucho que he crecido, cambiando en todos los planos de mi vida, pero, por alguna extraña razón aun te sigo recordando con total viveza. Aun se siguen deteniendo las horas cuando no te veo, aun me sigue doliendo el pecho (pese a que ya sólo sea una pequeña punzada) cuando me llegan noticias tuyas, noticias que no me interesa escuchar en absoluto, porque no necesito saber que estas con alguien, que eres feliz; incluso si no me llegaran esas informaciones sabría que lo eres, porque te conozco, naciste y creciste así, nada te afecta lo suficiente y si te afecta lo suprimes, por eso me suprimes cada vez que te recuerdo que sólo somos amigos y que ya nada va a volver a suceder entre los dos; me suprimes de tu vida y de tu corazón porque sientes que he ganado, como si esto fuera una guerra en la que hubieran vencedores. ¿Acaso no te has dado cuenta? todos hemos sido vencidos, nos han acribillado, hemos muerto, nos hemos rendido, fracasamos en nuestro intento de formar algo distinto: un amor alimentado por la libertad.
Me sorprendo estupidamente, al darme cuenta que aun me logras hacer poner de rodillas cada vez que te respiro en vida, ¿cómo puedo pensar que te he superado, cuando cada noche te sigo llorando y recordando al menos una vez al día? Acabaste conmigo y lo sabes, lo peor es que sé que te regocijas, porque tu eres de los que se regocijan al creerse vencedores, conquistadores del terreno roto y baldío que alguna vez fue un corazón vivo...No quiero irme más allá de esta linea, puesto que sé hacia donde conduce y en qué acabara este viejo/nuevo escrito, tan repetitivo como todos los demás.
Ojala algo de esto tuviera sentido, pero cuando pienso en el futuro ahora, solo veo sombras y se que todo esto es gracias a ti, a tu recuerdo, a la pequeña esperanza que me mantiene con vida, hasta que finalmente me rinda de esconderme y te vuelva a ver. Entonces, las manecillas del reloj volverán a girar del lado contrario (siempre del lado contrario), pondrán mi mundo de cabeza y se detendrán nuevamente, una vez te hayas ido, dejándome de nuevo hecha trocitos en el suelo, como un rompecabezas que tendré que volver a juntar y finalmente, todo volverá a empezar gracias a este giratiempo...
Comentarios
Publicar un comentario