Ir al contenido principal

Entradas

La unión

Trato de soltarme de ti, pero algo me lo impide...es como si tuvieras mil brazos y cada uno de ellos se aferrara a una pequeña parte de mi. Cada vez que me suelto de un lado, otro brazo aparece listo para agarrarse otra vez, un poco más fuerte; lo hacen de mi cabello, de mi frente y cejas, de mis ojos y pestañas, de mis oídos, nariz y boca, de cada uno de los lunares de mi cuerpo, de mis órganos internos, de mi cerebro...en fin, de todo lo que soy, incluso de mis recuerdos, imaginación e interés, y pese a qué sé lo inútil que es, aun intento con paciencia y con todas mis fuerzas soltar uno por uno de aquellos amarradizos cables que me sujetan sin dejarme ir. Quiero soltarme, deberas deseo tanto poder hacerlo, pero no lo logro y otra vez me vuelve a doler el pecho...ojala fuera más fácil acabar con esto, sin perder pequeñas partes de mi en el intento...ojala dejarte ir hubiera sido más fácil desde el comienzo. Creo que me estoy cansando de esto...

Un día mas

Como todos los días, me detengo en la parada de autobús, esperando no pensar en ti este día. Subo y me siento, en el único lugar en el que sé que podré ponerme a prueba, para confirmar que efectivamente ya no estas en mi. Durante el recorrido miro por la ventana, haciendo una lista mental sobre los lugares en los que te veía diariamente; compruebo que aunque te imagino allí, tu recuerdo ha adquirido la forma de un fantasma, que se extingue cada día un poco más y reafirmo mi idea de que el dolor ya no está. El autobús se detiene para dar un giro y en esos momentos, percibo con sorpresa un olor familiar, que ha estado invadiendo el ambiente sin que me hubiera dado cuenta, es una esencia que me devuelve en el tiempo y con temor trato de aguantar la respiración para no dejarla entrar en mi sistema. Lo logro por unos segundos, pero la sorpresa me ha impedido aspirar suficiente aire puro, para poder aguantar más tiempo. Así que me rindo, suponiendo que no será tan malo como otras veces.....

Dog days are over...

"...Happiness hit her like a train on a track, coming towards her stuck still turning back, she hid around corners and she did under beds, she killed it with kisses and from it she fled, with every bubble she sank with her drink, and washed it away down the kitchen sink..."  Florence + The Machine. La razón por la cual quise iniciar este escrito con este fragmente de canción (que a mi parecer es excelente tanto en su contenido, como en la tremenda voz e imponencia que tiene esta mujer), es debido a que representa bastante bien la forma en la que me siento en estos momentos de la vida, en donde puedo decir que estoy mas que agradecida por todo aquello que tengo, por la felicidad que me atropella literal cada día cuando recuerdo que estoy viva, que tengo a mi familia protegida, unida, por momentos con conflictos comunes, pero que fácilmente se resuelven. Cuando salgo de mis clases de derecho cada noche y agradezco la oportunidad de estar estudiando algo que estoy apre...

Empezando de nuevo

...y bueno, luego de poner al día al abandonado blog, que supuestamente creé para empezar a escribir de nuevo, luego del desamor que por supuesto ya los que leen deben saber que tuve (y si no, les recomiendo leer antes las entradas de abajo). Hoy por fin puedo volver a escribir y comprometerme con mi idea, muchas veces fracasada, de ser algún día una escritora al menos reconocida...bueno no, ser una escritora famosa...de no ser así, no tendría la suficiente motivación para dedicarme a hacer algo de este sitio. En fin, como ya me decidí a ponerle título, supongo que debo explicar mis razones a quien interese...en realidad no hay ninguna jajajaja...solo siento que he vuelto a la etapa previa a mi ultimo enamoramiento, esa calma sublime que se siente por supuesto antes de una nueva tormenta y con esto, no estoy pretendiendo insinuar que ya tenga en la mira a mi presunta futura tormenta (¿?), en realidad, ahora simplemente estoy disfrutando la calma después del dolor, después de no senti...

Tal vez...

En algún momento de mi vida, luego de tanto sufrir, creo que dejé de sentir. Realmente siento que perdí algo muy importante y profundo que habitaba dentro de mí, siento que perdí lo mejor de mí misma, siento, que en estos momentos debería sentir al menos algo, una tristeza, un dolor, un miedo, un poco de amor…pero realmente ya no siento nada. Lo peor de todo, es que me he venido dando cuenta que esto solo ocurre con el resto del mundo, porque en mis entrañas aun sigue latente ese pequeño chip, que se activa cada vez que te tengo cerca, cada vez que te recuerdo en las manos de otra persona, en su postura, en sus ideas, en su altura, en su voz…solo cuando te veo en otros, logro volver a sentir algo de amor….y cuando te veo a ti…cuando te veo a ti todo se trasforma. Siento tantas cosas que me hacen pensar que, seguramente aquello que sentía en otros, en realidad era una vil copia del sentimiento original, que hace parte de mi hace tanto tiempo, que ya ni recuerdo cuándo fue que dejé de in...

Dos extraños

Se querían tanto que incluso sus abrazos parecían una eternidad aunque duraran solo segundos. No podían vivir el uno sin el otro y sin embargo, parecía que la vida nunca los había querido ver juntos, completamente juntos. Se perdían entre las calles y transitaban a oscuras, a través de los silencios en los que todo entendían sin siquiera tener que mirarse. Por las yemas de sus dedos podían decirse tantas cosas! Solo tomados de las manos, a oscuras, podían entender y conocer muchas cosas sobre cada uno, sobre el mundo y la vida misma; sus miedos e intimidad se derivaban de un simple gesto de manos, un apretón del que nadie era testigo. La intimidad les sentaba bien, eran pocas las veces en las que tenían el placer de gozar con esta, pero cuando lo hacían, el mundo desaparecía, casi por completo, tras aquel pequeño gesto de cortesía. Las palabras sobraban, cuando el corazón era el que hablaba. Los afectos, el cariño, la tristeza de no estar juntos, no era demostrable sino a través de sus...

Una última vez

-¿Estás ahí?- Susurré tratando de encontrar su mano entre la oscuridad de aquel lugar. Era sábado en la madrugada y desde la tarde del día anterior había estado transitando por toda la ciudad tratando de hallarlo, había recorrido de sur a norte las calles frías y me había incluso tropezado con un par de personas que me habían indicado su paradero, pero cuando llegaba al lugar señalado no había podido encontrarlo, sentía que con cada paso se desvanecía más de mi vida, ya incluso no recordaba su rostro, pero por alguna extraña razón parecía no poder olvidar su tacto, su piel contra la mía en aquel apretón fuerte que me dio la última vez que quise hallarlo; no obstante, en aquella ocasión había podido cumplir mi labor en un corto tramo de tiempo, ya que él no había tardado más de cuatro horas en volver a aparecer con su cara de indiferencia fingida, esperando que yo lo perdonase sin pedirle explicación sobre su repentina desaparición. Esta vez era diferente, esta vez no era él el que iba ...