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Entradas

Empezando de nuevo

...y bueno, luego de poner al día al abandonado blog, que supuestamente creé para empezar a escribir de nuevo, luego del desamor que por supuesto ya los que leen deben saber que tuve (y si no, les recomiendo leer antes las entradas de abajo). Hoy por fin puedo volver a escribir y comprometerme con mi idea, muchas veces fracasada, de ser algún día una escritora al menos reconocida...bueno no, ser una escritora famosa...de no ser así, no tendría la suficiente motivación para dedicarme a hacer algo de este sitio. En fin, como ya me decidí a ponerle título, supongo que debo explicar mis razones a quien interese...en realidad no hay ninguna jajajaja...solo siento que he vuelto a la etapa previa a mi ultimo enamoramiento, esa calma sublime que se siente por supuesto antes de una nueva tormenta y con esto, no estoy pretendiendo insinuar que ya tenga en la mira a mi presunta futura tormenta (¿?), en realidad, ahora simplemente estoy disfrutando la calma después del dolor, después de no senti...

Tal vez...

En algún momento de mi vida, luego de tanto sufrir, creo que dejé de sentir. Realmente siento que perdí algo muy importante y profundo que habitaba dentro de mí, siento que perdí lo mejor de mí misma, siento, que en estos momentos debería sentir al menos algo, una tristeza, un dolor, un miedo, un poco de amor…pero realmente ya no siento nada. Lo peor de todo, es que me he venido dando cuenta que esto solo ocurre con el resto del mundo, porque en mis entrañas aun sigue latente ese pequeño chip, que se activa cada vez que te tengo cerca, cada vez que te recuerdo en las manos de otra persona, en su postura, en sus ideas, en su altura, en su voz…solo cuando te veo en otros, logro volver a sentir algo de amor….y cuando te veo a ti…cuando te veo a ti todo se trasforma. Siento tantas cosas que me hacen pensar que, seguramente aquello que sentía en otros, en realidad era una vil copia del sentimiento original, que hace parte de mi hace tanto tiempo, que ya ni recuerdo cuándo fue que dejé de in...

Dos extraños

Se querían tanto que incluso sus abrazos parecían una eternidad aunque duraran solo segundos. No podían vivir el uno sin el otro y sin embargo, parecía que la vida nunca los había querido ver juntos, completamente juntos. Se perdían entre las calles y transitaban a oscuras, a través de los silencios en los que todo entendían sin siquiera tener que mirarse. Por las yemas de sus dedos podían decirse tantas cosas! Solo tomados de las manos, a oscuras, podían entender y conocer muchas cosas sobre cada uno, sobre el mundo y la vida misma; sus miedos e intimidad se derivaban de un simple gesto de manos, un apretón del que nadie era testigo. La intimidad les sentaba bien, eran pocas las veces en las que tenían el placer de gozar con esta, pero cuando lo hacían, el mundo desaparecía, casi por completo, tras aquel pequeño gesto de cortesía. Las palabras sobraban, cuando el corazón era el que hablaba. Los afectos, el cariño, la tristeza de no estar juntos, no era demostrable sino a través de sus...

Una última vez

-¿Estás ahí?- Susurré tratando de encontrar su mano entre la oscuridad de aquel lugar. Era sábado en la madrugada y desde la tarde del día anterior había estado transitando por toda la ciudad tratando de hallarlo, había recorrido de sur a norte las calles frías y me había incluso tropezado con un par de personas que me habían indicado su paradero, pero cuando llegaba al lugar señalado no había podido encontrarlo, sentía que con cada paso se desvanecía más de mi vida, ya incluso no recordaba su rostro, pero por alguna extraña razón parecía no poder olvidar su tacto, su piel contra la mía en aquel apretón fuerte que me dio la última vez que quise hallarlo; no obstante, en aquella ocasión había podido cumplir mi labor en un corto tramo de tiempo, ya que él no había tardado más de cuatro horas en volver a aparecer con su cara de indiferencia fingida, esperando que yo lo perdonase sin pedirle explicación sobre su repentina desaparición. Esta vez era diferente, esta vez no era él el que iba ...

Matrimonio

Se despertó de repente, en una cama vacía, rodeada de pétalos de rosas marchitos. Se levantó lentamente, alisó su cabello entre sus dedos y se inclinó de lado para revisar los extraños pétalos. Parecía que hacía días se hallaba tendida allí…a calcular por la dificultad con la que se levantó y por el deterioro de los pétalos que la cubrían, podría jurar que había pasado ya una semana completa, tal vez más. Miró a su alrededor buscando alguna señal de vida, no vio a nadie, intentó hablar pero su boca no emitió ningún sonido, nadie la escuchaba. Con desesperación intentó levantarse de la cama, pero entonces se dio cuenta que algo pesaba bajo sus sabanas, sus piernas no respondían, parecían estar atadas a algo, algo muy pesado. Se acuclilló e intentó tocar con sus dedos aquel objeto que ataba sus pies a la cama, parecían ser… ¿cadenas? Pero las cadenas no se hallaban amarradas a la cama, se levantó nuevamente y observó cómo las cadenas sobresalían debajo de las sábanas y se retiraban hasta...