Retomando la historia de ayer, continuaré narrando lo sucedido con Marc luego de nuestra conversación de hora y media, pues después de esto comenzó a pasar algo que nos uniría aun más sin darnos cuenta.
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Estábamos ya a solo 10 minutos de casa cuando Marc empezó a sugerirme que nos detuviéramos y que fuéramos a la suya, le aclaré que no era ese el trato inicial, que mi idea era regresar a casa antes de que anocheciera más, así que continuamos nuestro camino hasta que llegamos a mi puerta, Marc me pidió al menos quedarme un poco más con él afuera (en aquel entonces yo vivía con mis padres y no hubiera sido buena idea que ingresara tan tarde o a escondidas). Nos quedamos en un parque cercano y comenzamos a besarnos de manera cada vez más apasionada, en un momento Marc me pidió una vez más entre jadeos que fuéramos a su casa que no iba a ocurrir nada distinto a lo que ya de por si estábamos haciendo y agregó una frase cliché "...no pasará nada que tu no quieras". Sabía lo que esa frase implicaba, pero resuelta a aburrirlo una vez más pero en su casa y dejarlo con las ganas acepté a irme con él, tomamos un taxi por la hora, aunque para mi sorpresa Marc vivía a tan solo 5 minutos en vehículo de mi casa.
Entramos también un poco a escondidas pues Marc también vivía con sus padres y hermanos, pero había decidido mudarse a la habitación más alejada y también más pequeña de la casa. Nos empezamos a besar y en menos de un segundo me di cuenta que ya me encontraba a más de medio camino de quedar completamente desnuda por lo que en mi mente pensé "bueno, ¡ya que!". Ese día, recuerdo haber tenido la sensación de sentirme muy cómoda con él, como si no fuera nuestra primera vez, sino una de muchas. Marc fue muy precavido y consciente de que la pasara bien, me hacía preguntas todo el tiempo, yo solo pensaba "¡shhhh, calla!".
Me acompañó de regreso a casa en un taxi, al despedirnos sabía que no lo volvería a ver. Así fue por un tiempo corto, al mes siguiente nuevamente coincidimos pero luego de lo que había sucedido esa noche yo temía seguir avanzando más, ya era suficientemente malo el ser cómplice de su infidelidad besándolo durante meses, como para que además me hubiera acostado con él, no iba a permitir convertirme en la otra mujer.
Al poco tiempo salí con otras amistades, estas eran amistades del colegio que estaban celebrando un cumpleaños, durante la fiesta conocí a un chico muy guapo, tuvimos feelling y yo sabía que le gustaba, terminamos en una casa que yo no conocía de uno de mis amigos del colegio, el chico fue bastante amable durante todo el evento y nunca me propuso nada, ni si quiera intentó robarme un beso, tan solo me pidió mi numero y comenzamos a mensajearnos durante todo el día, en la noche me llamó. Yo saltaba de la emoción, sentía que por fin había conocido a alguien con el que me interesaba realmente empezar a salir. Quedamos en vernos el siguiente viernes y yo en llamarlo al día siguiente.
Ese día fui a la Universidad y en la tarde nos cruzamos con nuestros amigos, Marc estaba en su misma tónica de rozar mis manos de manera sutil bajo la mesa, sin que nadie lo notara, yo lo evité en todo momento. Se ofreció voluntario a llevarnos a casa, mi amiga Gwen vino con nosotros y esta vez caminamos los tres hasta mi casa, conforme íbamos hablando, Marc aprovechó y tomó mi mano, nunca la soltó pese a que Gwen se estaba dando cuenta de lo que pasaba. En un momento del camino Gwen insistió en que quería tomar un transporte, ya no podía seguir caminando, mientras ella ubicaba uno para que ambas nos fuéramos en él, Marc me abrazó, lo alejé luego de un minuto y le dije "tengo que contarte algo", inmediatamente lo supo y con una voz de confirmación indicó "conociste a alguien". Sintiéndome un poco avergonzada, comencé a afirmar con mi cabeza. Marc no se lo tomó mal, pero empezó a hablar, casi como si lo estuviera haciendo para si mismo y a decir afirmaciones como "¡claro que iba a pasar!, tu si estas soltera, no puedo decirte nada", en ese momento nos pidió a las dos que lo acompañáramos a casa, estábamos muy cerca y nos llevaría en el carro de su padre.
Fuimos hasta su casa y durante el camino continuamos hablando solo él y yo sobre toda la historia de cómo conocí al chico nuevo, Gwen se entretenía un poco sola para darnos privacidad. Tal y como lo prometió nos subimos en el auto, llevó a Gwen primero y de regreso me dejó a mi. Antes de bajarme, me pidió que lo besara una ultima vez, yo no quería empezar mal mi historia con el nuevo chico, pero pensé que en todo caso con esa persona aun no nos habíamos besado, por lo que técnicamente no estaba cayendo en una infidelidad (bueno, yo no iba a ser la infiel en ese momento). Nos besamos durante 5 minutos, cada vez que intentaba irme Marc me retenía para que volviera a besarlo. Cuando reuní la fuerza de voluntad suficiente le pedí que me dejara bajar del auto, accedió y antes de que me fuera me abrazó, indicándome que recordara que en caso de que no funcionara mi nueva historia, él seguiría esperándome.
Para no hacer más larga la historia, esa noche no llamé al chico nuevo y solo por ese motivo nuestra historia no funcionó, se comportó como un patán cuando finalmente nos vimos otra vez. El lunes siguiente el destino me juntó de nuevo con Marc, nuevamente volvimos a repetir la rutina de la ultima vez. Caminamos hasta mi casa junto a Gwen, nos tomamos de la mano por el camino, la dejamos a ella primero y luego dimos 3, 4, 5 pasos y mi cuerpo sintió de nuevo la descarga de electricidad, lo empujé contra la reja de seguridad de la esquina de la casa de Gwen y nos besamos de manera apasionada, como nunca antes, no había forma de parar, era como haber puesto el turbo en una autopista despejada.
Desde ese día fuimos inseparables y Marc comenzó a enamorarme, me escribía todo el tiempo, jugábamos a contarnos secretos en las noches y me invitó a salir por primera vez. Luego siguió otra y otra salida más.
Acabo de caer en cuenta que nunca aclaré del todo la situación sentimental de Marc, seguramente se preguntarán por qué éramos tan descarados con el tema, pero aquí va la explicación: Cuando yo conocí a Marc él había acabado de empezar una relación a distancia con su novia de 5 años, quien había decidido irse a vivir a EEUU durante un año, ese fue el año en el que empezamos a conocernos, a salir, a besarnos, a acercarnos cada vez más y a empezar nuestra relación más cercana. Mientras tanto él seguía con ella, yo era consciente del tema y evitábamos esa conversación en nuestras interminables charlas, casi sin tener que hablarlo, aunque estoy segura que en algunos momentos lo hicimos, fuimos acordando que él y yo mantendríamos nuestra relación solo hasta un mes antes de que ella regresara. Lo del mes lo dispuse yo, ya que sentía que podría ser tiempo suficiente para que él se olvidara de todo lo que tuvimos y pudiera continuar con su vida junto a ella. Como les dije anteriormente yo me rehusé hasta el final a la idea de ser la otra mujer.
En mi mente Marc y yo éramos amigos y lo nuestro era solo un lapsus en el tiempo, un error que no debía haberse presentado nunca, por lo que era mi responsabilidad evitar que nos enamoráramos. Sobra decir que fallé catastróficamente en esa resolución.
Para cuando se acercaba el mes yo ya no podía pensar en nada más que aprovechar cada segundo en estar con él y sentía que el pensamiento era mutuo. La carrera contra el tiempo se nos acababa y el día en el que se cumplió la fecha límite pasó, pero no nos separamos, Marc me pidió que siguiéramos hasta el ultimo minuto y así lo hicimos, nos terminamos separando un día antes de que ella regresara.
Hasta este punto llegó nuestro desenlace, ya solo queda contarles el final, aunque en esta historia tan extraña como ella sola el final se terminó dividiendo en múltiples finales. Finales que duraron una hora, una noche, un día, una semana, un mes, un año, una vida...pero de esos hablaré mañana.
¡Hasta entonces!
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